La teoría del
big bang, la «gran explosión» que habría originado nuestro mundo, pertenece a la
cultura general de nuestra época; pero pocos saben que fue propuesta
inicialmente por Georges Lemaître, físico y sacerdote católico. Lemaître nos ha
dejado un ejemplo de honradez intelectual, nos ha abierto el camino para
comprender un poco mejor el mundo en el que vivimos: un universo inmensamente
grande al que accedemos por el conocimiento de lo extremadamente pequeño, que
nos lleva a superar las paradojas de la existencia de un instante físico
inicial, rompiendo con la visión estática del cosmos que se tenía hasta ese
momento. Y esto fue posible gracias a su sano optimismo; optimismo que tenía su
origen en el Dios misterioso y a la vez real en quien depositó su fe y al que
tendían sus investigaciones científicas. «El profesor Eduardo Riaza nos ofrece
una breve pero intensa biografía que, escrita en primera persona, nos acerca de
forma amena a la entrañable figura del sacerdote Georges Lemaître, auténtico
coloso de la ciencia moderna» (Fernando Sols)