«Es
buenísimo. No conocía el alcance de tu perspicacia, ni a esa Vita pícara,
inquietante, avispada y esquiva», le escribe Virginia Woolf a su amiga Vita
Sackville-West al recibir el manuscrito de Pasajera a Teherán. En este
libro la autora relata el viaje que emprendió en enero de 1926, en tren, en
barco y en automóvil, por el centro y el sur de Europa, gran parte de Oriente
Próximo y Oriente Medio, para reunirse con su marido, Harold Nicolson, destinado
en la capital de la antigua Persia por la diplomacia británica. Un año después
regresó a Irán, y cruzó a pie con una pequeña caravana de mulas la cordillera
Bajtiari, uno de los territorios más agrestes del país. De esta expedición,
surgieron las páginas de Doce días, incluidas también en este volumen,
de prosa enérgica y repletas de ingeniosas impresiones.