«Lo que ocurre cada día y vuelve
cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, lo
infraordinario, el ruido de fondo, lo habitual, ¿cómo dar cuenta de ello, cómo
interrogarlo, cómo describirlo?» Bajo los atentos ojos de Perec descubrimos el
lento avance de unas obras que convierten una calle mísera en otra más moderna,
comprendemos por qué Londres encanta aunque no sea encantador o asistimos a una
descripción tan minuciosa de la mesa de trabajo del escritor que el propio acto
se asemeja a una autopsia de lo real. La materia de Lo infraordinario son los
cimientos que sustentan la literatura, la observación apasionada y asombrada de
lo usual, el cuestionamiento de lo que parece incuestionable; son los paseos de
un escritor que trata de ver la realidad con ojos de recién llegado y que pinta
una y mil veces el mismo cuadro, como un impresionista.