«Siempre
he pensado -afirma Raffaele La Capria en el posfacio incluido en este volumen-
que Capri era un tema imposible, un tema que escritores y artistas harían bien
en evitar, porque hay algo demasiado vigoroso e imponente en la naturaleza de
esta isla, algo que hechiza y convierte en ridículo e inadecuado cualquier
intento de captar su magia. Pero al leer estas páginas sobre Capri escritas por
Savinio en 1926, felizmente halladas entre sus papeles, he tenido que cambiar de
idea. ¡Qué librito embriagador ha salido de ellas! ¡Cómo resplandece de
"vibrante fulgor" su estilo, qué "variedad de luz" ilumina cada línea, y cómo
rivalizan con los de la isla los colores de las imágenes y de las palabras,
hasta alcanzar la misma e irrepetible transparencia! Por una vez, Capri ha
encontrado a un escritor a la altura de su mito.»